El Cáncer cervicouterino es prevenible en un 99%, pero sigue cobrando miles de vidas. El arte de disfrutar con estilo y sentido.

Susana Sánchez Segura

El cáncer cervicouterino sigue siendo un problema de salud pública que afecta de manera significativa a las mujeres en países en vías de desarrollo. De acuerdo con el Instituto Mexicano del Seguro Social, IMSS, en México, en 2022 se registraron aproximadamente 9,439 nuevos casos y 4,335 fallecimientos, con una incidencia de 12.6 y una mortalidad de 5.7 por cada 100,000 mujeres.

La Organización Mundial de la Salud, OMS; detalla que esta enfermedad se origina principalmente por una infección persistente con el virus del papiloma humano (VPH), una infección de transmisión sexual común que, aunque suele ser eliminada por el sistema inmunitario, en sus cepas de alto riesgo puede provocar la aparición de células anormales que, sin tratamiento, evolucionan a cáncer. De hecho, el VPH es responsable del 95 % de los casos de cáncer cervical.

Por lo anterior, la misma OMS, señala que su eliminación es posible mediante tres acciones clave: tamizaje con Papanicolaou o prueba de VPH, tratamiento inmediato de las lesiones detectadas y vacunación contra el VPH en la adolescencia. Estas medidas, aplicadas de forma integral, pueden salvar miles de vidas cada año.

Se entiende que la incidencia y mortalidad de esta enfermedad es por no tomar las medidas preventivas, en este sentido el Dr. Corres Molina, especialista en ginecología oncológica y ginecología obstetra, destaca la importancia de romper mitos y fomentar el acceso a información confiable, pues asegura, que, el virus del papiloma humano no debe ser motivo de estigma, sino de acción. Es decir, informar, vacunar y detectar a tiempo son pasos sencillos pero poderosos para proteger a las nuevas generaciones. La prevención está en nuestras manos.

Para el tratamiento, se cuenta actualmente con diversas opciones terapéuticas que se aplican según el estadio de la enfermedad. En fases tempranas, se emplean procedimientos como la conización y la histerectomía, incluso en algunos casos se puede preservar la fertilidad. En etapas más avanzadas, se recurre a quimiorradiación, radioterapia, braquiterapia, quimioterapia sistémica e inmunoterapia, con resultados prometedores en ciertos casos.

Es importante hacer notar que más allá del tratamiento, la prevención sigue siendo la herramienta más poderosa. El Papanicolaou aunado a la prueba PCR continúa siendo las pruebas clave para detectar lesiones precancerosas a tiempo. Su realización periódica, junto con la vacunación contra el VPH, puede reducir significativamente la incidencia y mortalidad de esta enfermedad.

Los especialistas son clave en este proceso, al insistir que ninguna mujer debería perder la vida por una condición que hoy es prevenible y tratable. La conciencia, el acceso a controles periódicos y la educación son pilares fundamentales para erradicar el cáncer cervicouterino como una amenaza para la salud femenina. Amiga, qué tanto estás dispuesta a prevenir y no lamentar. Les comparto el correo del Dr. Corres por si necesitan una evaluación:  [email protected]

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