Investigadores de la Facultad de Medicina y del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM prueban en animales una sustancia que ayuda a minimizar los efectos del Parkinson

  • El Parkinson afecta a más de seis millones de personas en el mundo

En México desde hace 4 años, la Dra. Margarita Gómez Chavarín adscrita a la Facultad de Medicina y el Dr. Gabriel Gutiérrez Ospina líder del grupo en el Instituto de Investigaciones Biomédicas (IBB) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), han evaluado si el Omega 5 en su formulación nanoemulsificada corrige algunas de las manifestaciones motoras observadas en roedores que desarrollan parkinsonismo experimental. Hasta el momento, los resultados son alentadores pues alrededor del 80% de los animales alimentados con este compuesto corrigen su motricidad al mejorar su estado oxidativo, por lo que han propuesto que podría coadyuvar a mejorar la condición de vida de los pacientes que sufren la enfermedad de Parkinson.

Otro de los trabajos llevados a cabo en la Facultad de Medicina y el Instituto de Investigaciones Biomédicas, por los doctores Gómez Chavarín y Gutiérrez Ospina, y presentados en el Congreso Internacional de Neurociencias 2021, en la Ciudad de Chicago, Illinois organizado por la Sociedad para las Neurociencias, reveló que la exposición de ratas gestantes a contaminantes condiciona el desarrollo de problemas motores en las crías cuando éstas son adultas.

“El consumo oral del Omega-5 nanoemulsificado (nano PSO), por la madre gestante, protegió a un alto porcentaje de sus crías en contra de la neurotoxicidad inducida por contaminantes, por lo que puede proponerse como un producto nutraceútico con acción neuroprotectora”, informaron los investigadores.

Los hallazgos de los trabajos de los doctores Gómez Chavarín y Gutiérrez Ospina mostraron que el omega-5 nanoemulsionado, podría ser una molécula con actividad neuroprotectora capaz de, enlentecer el progreso de la enfermedad de Parkinson.

En México, un padecimiento que avanza

La EP habitualmente se asocia con la edad avanzada, sin embargo, en México el promedio de la edad de diagnóstico que reporta el INNN es poco mayor a los 50 años . Existen pacientes con Parkinson juvenil, que en su mayoría es hereditario, y representan poco menos del 5% de los casos, mientras el resto se ha atribuido a factores ambientales y contaminantes. Las zonas con alta producción de alimentos y uso de pesticidas son áreas reconocidas con alto factor de riesgo para el desarrollo de esta enfermedad .

La muerte neuronal progresiva que ocurre en el proceso de desarrollo de la EP, puede iniciarse hasta 20 años antes del diagnóstico. Entre los mecanismos relacionados con su desarrollo, se encuentra los cambios de la actividad de enzimas antioxidantes y un exceso en la producción de especies reactivas de oxígeno que causan un envejecimiento acelerado a nivel neuronal, mismas que hasta ahora las terapias farmacológicas disponibles no han sido capaces disminuir. Actualmente no existe una cura para la EP, a pesar de los grandes esfuerzos que se realizan en investigación en este campo .

Los resultados de los trabajos colaborativos llevados a cabo por los doctores Gómez Chavarín y Gutiérrez Ospina en la Facultad de Medicina y en el Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM, proveyeron de la información pre-clínica suficiente para desarrollar estudios clínicos Fase 1 en humanos autorizados por el Comité de Ética en el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía (INNN) Manuel Velasco Suárez.

James Parkinson en 1817 describió la Parálisis Agitante condición que fue posteriormente conocida como Enfermedad de Parkinson, y en 1997 la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el 11 de abril como el “Día Internacional del Parkinson” en honor a su descubridor.

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