ARTEPLASTÍA/ ¿Liposucción, lipoescultura o ambas?

Por Fernando Gallardo, cirujano plástico
México es el quinto país a nivel mundial en la realización de cirugías estéticas. La más popular es la liposucción. Cada año se realizan 75,000 procedimientos de este tipo en el país. Sin embargo, también es la cirugía que tiene más mitos sobre ella: no sustituye la reducción de peso y sus resultados no son eternos.
Tampoco es la gran panacea a cuerpos antiestéticos: tiene que combinarse con otros procedimientos que sólo un cirujano plástico puede realizar.
En concreto: ¿Qué es la liposucción? es una técnica quirúrgica utilizada para eliminar depósitos de grasa de determinadas áreas del cuerpo, como cara y cuello, brazos, tronco, abdomen, nalgas, caderas, muslos, rodillas, pantorrillas y tobillos.
Ahora, es importante recalcar: no es un sustituto de la reducción de peso, sino un método para eliminar depósitos localizados de tejido graso que no responden a la dieta o el ejercicio.
La liposucción puede ser realizada como un procedimiento primario para mejorar el contorno corporal, o en combinación con otras técnicas quirúrgicas, como lifting facial, abdominoplastia, o lifting de muslos, para tensar la piel relajada y estructuras de soporte. El mejor candidato para una liposucción es el individuo de peso relativamente normal que posee un exceso de grasa en áreas determinadas del cuerpo.
Por otra parte, el término “lipoescultura” se refiere a la combinación de liposucción y lipoinyección, es decir, la extracción de grasa de sitios inestéticos del cuerpo y su posterior inyección en sitios en los que se requiere un aumento de volumen, logrando así una mejoría importante en el contorno facial o corporal.
Sitios habituales de lipoinyección en la cara son por ejemplo surcos nasogenianos (arrugas pronunciadas que van de las alas de la nariz a la boca), líneas de marioneta (de los lados de la boca hacia abajo) y el entrecejo. Asimismo, puede utilizarse la inyección de grasa para corregir algunas irregularidades a nivel de las mamas, el abdomen o para aumentar el volumen de los glúteos.
El procedimiento tiene una duración variable (entre una y cuatro horas), según el número de áreas a tratar y el volumen de grasa a aspirar. Se puede llevar a cabo de forma ambulatoria o con hospitalización postoperatoria de una noche en promedio.
Se realiza bajo anestesia general o mediante bloqueos regionales y sedación dependiendo de la región a tratar y la preferencia del (la) paciente. El tiempo aproximado de recuperación para regresar a actividades cotidianas es variable dependiendo de la extensión de las áreas a tratar, y va de 3 a 10 días aproximadamente.
En México la liposucción puede costar desde 20,000 pesos hasta 75,000 pesos dependiendo la zona corporal y el procedimiento realizado además de distintos factores como por ejemplo la ubicación de la clínica y la experiencia del cirujano.
La liposucción tiene muchas ventajas: Los resultados se notan al instante, se tiene una apariencia más firme y contorneada que mejorará tu sensación de bienestar. Los efectos son permanentes, lo que significa que al aumentar la grasa corporal, esta no volverá a las áreas tratadas.
Es especialmente beneficiosa para los pacientes que ya se sometieron a una cirugía para perder peso. Se puede combinar con otros procedimientos como la abdominoplastia.

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